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La traición de Felipe González al pueblo saharaui, contestada por Mariem Hassan

Enviado el Miércoles, 26 de enero de 2011, a las 03:40:26
Tema: Cultura - Enviado por webmaster2
Cultura

"Sabemos que vuestra experiencia es la de haber recibido muchas promesas nunca cumplidas. Yo quiero, por consiguiente, no prometeros algo, sino comprometerme con la Historia. Nuestro partido estará con vosotros hasta la victoria final."

Felipe González, 1976 (Campamentos de Refugiados de Tindouf)

La traición a sus propias palabras y promesas (véase más abajo el texto de su discurso) quedará para siempre en los anales de la Historia y recorrerá el mundo entero en boca de la cantante saharaui Mariem Hassan y en la difusión de su reciente CD titulado precisamente “Shouka” (“La espina”).

 Shouka, La espina

La traición de Felipe González al pueblo saharaui, contestada por Mariem Hassan

 La primera gran traición y máxima chapuza española e internacional, donde las haya, fue la entrega del Sáhara Occidental y su población a Marruecos y Mauritania mediante los infaustos e ilegales Acuerdos de Madrid, pergeñados por el último Gobierno de la dictadura franquista y firmados el 14 de noviembre de 1975 en el palacio de La Zarzuela.

 

La segunda, y tal vez más inmoral aún, fue la protagonizada por el líder del PSOE, Felipe González Márquez, con el incumplimiento, olvido y reversión de la palabra dada al pueblo saharaui y su representante legítimo, el Frente POLISARIO, en los campamentos de refugiados en el exilio de Tinduf, el 14 de noviembre de 1976, exactamente un año después de la firma de los Acuerdos de Madrid.

 

Nunca podremos apartar de nuestra retina y nuestros corazones, de nuestra cólera y nuestra vergüenza ilimitadas, aquella imagen --inmortalizada por las cámaras fotográficas y la grabación sonora de sus palabras-- del dirigente socialista Felipe González, puño en alto, en una modesta tribuna en medio del desierto, arengando al Pueblo Saharaui y su Frente Polisario en los campamentos de refugiados de Tinduf, el día en que se cumplía el primer aniversario de aquellos abyectos e ilegales Acuerdos, amañados a espaldas del conjunto del pueblo español (al que pertenecían también los propios saharauis, no se olvide), y que entregaban al pueblo saharaui (todavía entonces parte del pueblo español) a su peor enemigo, a un régimen asesino y cruel, déspota y reaccionario.

 

La Ciudad Universitaria de Madrid --símbolo emblemático para toda España— sería muy pronto, durante la Transición, lugar privilegiado de los mítines del PSOE, con sus líderes en el estrado tratando de captar miles de votos ilusionados, ahogados en un mar de banderas polisarias que lo llenaban todo mientras el aire retumbaba con los gritos de una ingente multitud: “¡Viva la lucha del Pueblo Saharaui!”, “¡Polisario vencerá!”…

 

No, nunca podremos apartar de nuestras retinas y nuestros corazones esa visión, esos años de ascenso popular, de conciencia ciudadana democrática, de aquellas inmensas ansias de participación y libertad, con Raimon y Lluis Llac a la cabeza. Era lo que, después, nos vendieron como “modélica” Transición (y que autores como Joan E. Garcés, José Vidal-Beneyto, Martínez Inglés, Vicenç Navarro, Yolanda Sobero, Julián Delgado, Jesús Palacios, Eduardo Soto-Trillo o el recientemente desaparecido Paco Labordeta han recordado que no fue tan… “modélica”, ni mucho menos).

 

Luego vino la traición, el silencio, la burda mentira, la intoxicación sistemática y el cinismo del entramado conocido como lobby promarroquí, ejecutor de la estrategia y el diktat del Majzén, sus adláteres galos, la CIA y demás familia. Y a esas presiones sucumbieron Felipe González, Alfonso Guerra y, en definitiva, todo el aparato del PSOE, que, visto lo visto y oído lo oído (Rodríguez Zapatero, Moratinos, Trinidad Jiménez, Rubalcaba, Ramón Jáuregui…), fue abandonando por el camino promesas, obligaciones, responsabilidades, principios, socialismo, vergüenza y lo que quedara de dignidad en las bases del Partido.

 

¿Fue esa la “oferta” (léase “amenaza”) de la CIA y el Departamento de Estado del Imperio: impulsar al Partido al Poder, “encajar” la Monarquía franquista en la Transición, a cambio de entregar el Sáhara a Marruecos y condenar al pueblo saharaui a una existencia penosa y miserable orientada a su extinción? Cada vez van apareciendo más documentos que confirman cómo estas cuestiones fueron tratadas fríamente en la Casa Blanca, París, Rabat, Madrid, Zarzuela y en otros lugares (Jacob Mundy, entrevista Kissinger-Buteflika, Wikileaks).

 

Todo eso y mucho más es lo que lleva Mariem Hassan en sus entrañas, en su boca, en sus grandes ojos, en su grito desgarrado, valiente, acusador, irrefutable. Le explotaba en el vientre todos los días, todas las horas, todos los segundos de cada día. Hasta que decidió desembarazarse de una vez de ese dolor, dar a luz tanta amargura, ponerle su propio grito y su música y hacer que el mundo entero conociera al menos esa histórica traición del hombre en el que el Pueblo saharaui (que llegó a ser parte del pueblo español) un día creyó, como creímos también los españoles ingenuos. Felipe Gónzález jamás desveló las ¿razones? de ese abandono del pueblo saharaui en manos de su peor enemigo. Pero la traición a sus propias palabras y promesas (véase más abajo el texto de su discurso) quedará para siempre en los anales de la Historia y recorrerá el mundo entero en boca de la cantante saharaui Mariem Hassan y en la difusión de su reciente CD titulado precisamente “Shouka” (“La espina”).

 

Mariem impresiona. La conocí, la escuché y me impresionó. Su voz puso un majestuoso cierre a las Jornadas sobre el Sáhara Occidental organizadas por todas, ¡todas!, las Universidades Públicas de Madrid (Jornadas que la prensa mainstream tanto se afanó en ocultar a la opinión pública, a pesar de la presencia en ellas de personalidades como Winni Mandela, Stephen Zunes, Bastagli, Ahmed Bujari o destacados miembros del Gobierno de la República Saharaui, RASD). Impasible Mariem. Se nota que lleva en sus entrañas todo el dolor de su pueblo. Casi no se perciben rasgos especiales en su rostro, grande como su cuerpo, con su mirada hacia el fondo, sus grandes ojos secos ya de tanto dolor (“me bebí la sangre de mis tres hermanos muertos”)… Pero cuando abre sus labios e inicia su interpelación a Felipe González, un terrible grito invade la sala, congela al personal, contamina, se torna recusación colectiva de toda la audiencia y Felipe González queda señalado para siempre ante el juicio de la Historia. Y a pesar de las promesas incumplidas y falseadas de FG, a pesar de su traición inmunda, el pueblo saharaui sigue luchando con coraje por su libertad, hasta la victoria final, trayectoria en la que el PSOE –eso dijo Felipe-- habría de acompañarles.

 

Ésa es “La Espina” de Mariem Hassan, la que lleva dentro, clavada, tantos años --ella y su pueblo--, y su imperiosa necesidad de sacársela de una vez por todas hablándole de esa traición al mundo entero (aunque para mí, la traición de FG y PSOE, más que una espina fue, y sigue siendo, un enorme espadón envenenado, con el peor veneno de cuantos se conocen).

 

“Shouka” (“La Espina”) da nombre al título de un reciente álbum de Mariem Hassan que, además, contiene otros quince trabajos musicales –a cual mejor- de esta impecable cantante saharaui. El CD ha sido producido por Manuel Domínguez para “Nubenegra” (www.nubenegra.com, nubenegra[arroba]nubenegra.com).

 

Shouka es un trabajo muy especial, en forma de cantata: cada párrafo del discurso de Felipe González en los campamentos de refugiados de Tinduf --en noviembre de 1976, un año después de los Acuerdos de Madrid y la invasión marroquí--, con la propia voz original en castellano de FG grabada en audio (gracias a RASD-TV, www.rasd-tv.com), es contestado por Mariem Hassan (esto es, del pueblo saharaui) en hassanía, la lengua materna de los saharauis. Ahí queda para conocimiento general y para la Historia de la Humanidad: El CD contiene un libreto con los textos de las dieciséis obras de ese álbum de Mariem Hassan traducidos al español, inglés y alemán, para facilitar su comprensión y difusión por todo el mundo.

 

Acerca de Shouka, la obra clave que vertebra el álbum editado por Nubenegra (con voz, tebal, palmas, agarits, coros, guitarras, percusiones, flautas, clarinete, daf, tonbak y ney), su productor, Manuel Domínguez, ha escrito:

 

Teníamos que quitarnos la espina, no quedaba más remedio.La ignominia del discurso del Sr. Felipe González era ya insoportable. Aireada desde la página de la televisión saharaui, actúa como un imán al que acudes una y otra vez, incrédulo ante tanto cinismo. Mariem Hassan ha tenido el valor de arrancarla, con sus propios dientes, del corazón del Sáhara, y escupirla al viento. Queda ahora, apretar bien en la herida para que supure toda la pus nauseabunda. El daño es irreparable, pero ya se respira un poco mejor.”

 

Dicho esto, dejemos hablar a Mariem Hassan, en su contestación a Felipe González. Este es el texto de SHOUKA:

 

FELIPE GONZÁLEZ: Hemos querido estar aquí hoy, 14 de noviembre de 1976, para demostrar con nuestra presencia, nuestra repulsa y nuestra reprobación por el acuerdo de Madrid de 1975.

 

MARIEM HASSAN: González, te escuchamos con respeto y con gran cariño. Y te abrimos con simpatía las puertas de nuestras jaimas.

 

F. G.: El Pueblo Saharaui va a vencer en su lucha. Va a vencer, no sólo porque tiene la razón, sino porque tiene la voluntad de luchar por su libertad.

 

M. H.: Tú, abogado, pico de oro, líder de un gran partido, eres culto, pero a veces tu discurso hace mucho daño.

 

F. G.: Quiero que sepáis que la mayor parte del pueblo español, lo más noble del pueblo español, es solidario con vuestra lucha.

 

M. H.: Un pueblo, mi pueblo, ofrece su vida en busca de la libertad. Me bebí la sangre de mis tres hermanos luchando contra las armas asesinas.

 

F. G.: Para nosotros no se trata ya del derecho de autodeterminación, sino de acompañaros en vuestra lucha hasta la victoria final.

 

M. H.: Creo que te has olvidado, ¿o es tu memoria la que no recuerda aquellas promesas que hiciste a mi pueblo, con la razón guiando tu discurso? Antes de ser presidente encabezaste la lucha de una generación. Ahora le has cerrado las puertas a mi gente, incumpliendo tus promesas.

 

F. G.: Como parte del pueblo español, sentimos vergüenza de que el Gobierno no haya sólo hecho una mala colonización sino una peor descolonización, entregándoos en manos de gobiernos reaccionarios como los de Marruecos y Mauritania.

 

M. H.: El respeto que te otorgó en su día este pueblo mío, hoy no ha lugar, es imposible. Te has convertido en un lacayo de los cobardes invasores.

 

F. G.: Pero debéis saber que nuestro pueblo también lucha con ese gobierno que dejó en manos, al pueblo saharaui, de gobiernos reaccionarios.

 

M. H.: No pretendas confundir, con tus ideas serviles, a los españoles libertarios y procura distinguir entre justicia y oportunismo, entre bien y mal.

 

F. G.: A medida que nuestro pueblo se acerca a la libertad, será mayor y más eficaz el apoyo que podamos prestar a vuestra lucha.

 

M. H.: Conseguiste tu victoria con tu elocuente discurso, pero no dudaste venderle armas a Marruecos. Y prefieres no recordar, seguir errando en la meta.

 

F. G.: El partido está convencido de que el Frente Polisario es el guía recto hacia la Victoria Final del pueblo saharaui y está convencido también de que vuestra república independiente y democrática se consolidará sobre vuestro pueblo y podréis volver a vuestros hogares.

 

M. H.: Tus palabras se las llevó el viento; sin embargo el pueblo saharaui no renuncia a sus derechos y paga su precio en sangre. Es un pueblo valeroso que se mantiene en la lucha. Es pequeño, pero mucho ojo, que su voluntad es grande.

 

F. G.: Sabemos que vuestra experiencia es la de haber recibido muchas promesas nunca cumplidas. Yo quiero, por consiguiente, no prometeros algo, sino comprometerme con la Historia. Nuestro partido estará con vosotros hasta la victoria final.

 

M. H.: Te olvidaste de la Historia, alguien que no perdona. Recuerda lo que ha pasado, aunque ya no haya remedio. ¡Felipe, escúchame lo que te canto y te digo: Te creíamos de verdad y fallaste al completo.

Mira que la espina se oculta entre pétalos de rosas. ¡Oh, Felipe! ¡Felipe!

Y su veneno es mortal.

 

Pero no basta con leer la letra de “Shouka”. Hay que escuchar el disco. Y si es posible una actuación en directo, mucho mejor. ¡Pone la carne de gallina! Y es una preciosa y contundente herramienta de lucha.

 

¡Hasta la victoria final, Mariem! ¡Viva la lucha del Pueblo Saharaui! 


Fuente: Luis Portillo Pasqual del Riquelme

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