"Apostamos por la paz, pero la paciencia del pueblo tiene un límite, y no vamos a esperar eternamente"

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Martes, 21 de diciembre de 2010, a las 20:08:13

Nacional

Enfrascado en la cuarta ronda de conversaciones con Marruecos, el primer ministro de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) confiesa que "no creo que Marruecos cambie su postura, pero agotaremos todas las posibilidades antes de ir a la guerra"

Rabuni. Abdel Kader tiene los pies en el suelo y es consciente de que la solución del conflicto del Sáhara es complicada, porque "pasa por convocar el referéndum que la ONU prometió hace casi 20 años". Y ese solo sería el principio del camino.

¿Cree que sacarán algo positivo de las rondas de conversaciones que están teniendo con Marruecos?

No esperamos demasiado de las reuniones de Nueva York. Vamos con la mejor voluntad, pero no creo que Marruecos cambie su postura. De todos modos nosotros agotaremos todas las posibilidades de negociación antes de ir a la guerra. Pero ya le digo, a tenor de las últimas declaraciones del rey Mohamed VI todo sigue igual o peor; ellos están privilegiando la escalada de represión en el Sáhara ocupado. Nuestros hermanos viven aterrorizados.

Guerra, una palabra que se escucha mucho en los campamentos.

Son muchos años de espera y de engaños, y el pueblo no va a esperar eternamente. Nuestra paciencia tiene un límite. En 1991 apostamos por la resistencia pacífica, pero no nos está valiendo para mucho. Esta apuesta llegó al nivel más alto con el montaje del campamento de Gdeim Izik. Pero si ahora se hace un sondeo entre la población saharaui se ve claramente que todo el mundo apuesta por la guerra, y los políticos estamos en una situación delicada porque nosotros no queremos dar ningún argumento a Marruecos ni a sus aliados para que bloqueen el Proceso de Paz, y menos ahora, que hemos visto reacciones importantes tras lo ocurrido en Gdeim Izik. Reacciones que han incomodado a Marruecos.

Están preparados para la paz pero, ¿están preparados para la guerra?

Nosotros queremos la paz, pero desgraciadamente tenemos que estar preparados también para la guerra. La nuestra será una guerra de desgaste. Nosotros conservamos la iniciativa, atacamos dónde y cuando queremos. Ellos son muchos pero tienen que defender 2.500 kilómetros. Nosotros no, tenemos más movilidad. La táctica y la determinación nos dan cierta ventaja. Y partimos de una experiencia de 16 años. Aunque ahora parece difícil, nosotros sabemos hacerlo. Supone un esfuerzo y un gran sacrificio, pero la gente está dispuesta a sacrificarse.

Si la RASD comienza las hostilidades Marruecos podría tacharles entonces de belicistas.

Si el Polisario decide ir a la guerra mañana, la mayoría de la opinión pública mundial lo entenderá. Creo que la gente ya sabe lo que pasa aquí, porque son 20 años de espera. La misión de Naciones Unidas en Sáhara está centrada en el referéndum, y llevamos esperándolo desde 1991.

El censo está listo desde hace tiempo, pero ni en eso llegan a ponerse de acuerdo con los marroquíes.

La Comisión de Identificación de MINURSO ya hizo ese trabajo, apoyados por delegaciones conjuntas. Trabajaron en ciudades marroquíes, en Sáhara Occidental, en Mauritania y en los campamentos y territorios liberados. Hay 86.000 votantes reconocidos. Los marroquíes trajeron 114.000 de más, pero la Comisión les dijo que no reunían las condiciones que se habían establecido. A pesar de eso nosotros dijimos que aceptábamos que Marruecos impusiera recurso y se estudiaran nuevamente esos 114.000 casos. Y luego fueron ellos los que volvieron a decir que no. Parece que no se fían ni de sus propios ciudadanos.

¿Siguen confiando en la ONU?

Seguimos pensando que tienen que afrontar el referéndum, y seguimos pensando también que ya es hora de que MINURSO tenga las prerrogativas que se supone que debiera tener, es decir, controlar las violaciones de Derechos Humanos en el Sáhara Occidental. Pero Marruecos no deja que nadie haga ese trabajo, ni siquiera MINURSO. Ellos tienen mucho que esconder.

¿Y se fían del Gobierno español?

Después de la adopción de la última resolución del Senado y el Congreso y la reacción marroquí diciendo que iban a reexaminar las relaciones con España, las cosas están cambiando ligeramente. Marruecos está presionando al Gobierno español para orientarle hacia sus tesis, pero España tiene que decirle a Mohamed VI que el equilibrio de fuerzas ha cambiado, que ya no estamos en 1975, que España es una nación más poderosa y más influyente que Marruecos, y no al revés. Creemos que el Gobierno socialista está en una posición difícil, porque mucha gente de su propio partido apoya la causa saharaui. España ha querido negar su responsabilidad política como potencia administradora que fue del Sáhara, y eso no es ético.

Al igual que saben diferenciar entre Gobierno y pueblo español, sabrán diferenciar entre el Gobierno y la población marroquí, ¿no?

Por supuesto. Te pongo un ejemplo: han tenido que aplazar la última marcha que querían organizar frente a Ceuta y Melilla porque no había gente suficiente para hacerla. Crearon pretextos porque no obtuvieron la respuesta popular que esperaban.

En esta tesitura, ¿cuáles son las prioridades del Gobierno saharaui?

Trabajar para que las negociaciones avancen y lleguen a algo concreto, e ir sensibilizando a la opinión pública mundial para que tomen posiciones a favor, y luego trabajar sobre el terreno, garantizar la resistencia aquí y trabajar para abrir el cerco sobre las zonas ocupadas. También tenemos que seguir garantizando los medios necesarios para que la población sobreviva: alimentación, sanidad, infraestructuras...

Con tantos hombres vigilando los Territorios Liberados, la mujer asume una carga y una responsabilidad crucial en los campamentos. ¿Qué política siguen desde el Polisario para ayudar a la mujer saharaui?

El Polisario implantó hace tiempo una política muy progresista al respecto. Los avances son muy grandes y comparando esta sociedad con la de otros países árabes... Poco a poco la mujer se está incorporando a todos los ámbitos de la vida. La mujer saharaui es valiente y luchadora, y la estamos ayudando.

El pueblo saharaui resiste gracias a la asistencia exterior. ¿Han notado alguna variación en las ayudas?

Sí. España representa una fuente importante de ayuda y la crisis de allí se nota aquí también. Este año se ha reducido de forma notable la cantidad de niños que ha participado en el proyecto Vacaciones en Paz. Las familias ya no pueden acogerlos. Y los vuelos chárter que se organizaban por estas fechas han bajado de 15 a nueve.

¿Y la ayuda de la ONU?

Ese es otro frente polémico. Desde hace tiempo el Gobierno marroquí está presionando a ACNUR para que disminuyan las raciones que proporcionan al pueblo saharaui, que ya son insuficientes. Ellos creen que así aceptaremos cualquier oferta que nos presenten. Pero podría suceder justo lo contrario. Nos empujarían a la guerra. Eso aceleraría la radicalización de nuestra gente. Se ve que no conocen bien al pueblo saharaui.

Últimamente también han tratado de involucrarles con Al Qaeda.

Wikileaks ha dejado al descubierto lo que piensa EEUU sobre esto. Ellos ya saben que los saharauis no tenemos ninguna relación con Al Qaeda. Aquí llegan muchos extranjeros y nuestra prioridad es protegerlos. Las filtraciones del responsable de la lucha antiterrorista norteamericana han supuesto una paliza dura para los marroquíes.

Pero tienen una extensa frontera con Mauritania, difícil de controlar.

Al Qaeda actúa donde cree que tiene apoyos, pero aquí la mayoría de la gente está en contra de sus acciones. No hay bases ni fundamentos para que Al Qaeda pueda encontrar ayuda aquí.

En los últimos años las relaciones entre la RASD y el Gobierno Vasco han sido muy estrechas. ¿Esta situación se mantiene?

Con el actual Gobierno los acuerdos se mantienen, pero sabemos que han recibido presiones desde Madrid. Hay que reconocer que las mejores relaciones las hemos tenido siempre con los nacionalistas vascos, y esto llegó a su máximo punto positivo bajo la presidencia del señor Ibarretxe. Aprovecho esta ocasión para saludarle. Hace poco leí en su periódico que Ibarretxe había roto su anillo saharaui, y yo le digo que le regalaremos otro, los que hagan falta, porque es un líder que ha dejado una huella profunda de cariño y de amor entre los saharauis.

Parece que sigue usted de cerca la realidad vasca...

Estamos al día y esperamos que la tregua de ETA llegue a buen término, que haya una reconciliación entre todos los vascos, porque se trata de un país excelente, solidario y avanzado que los saharauis respetamos muchísimo y al que consideramos gran amigo.

Es curioso que dos pueblos tan diferentes hayan llegado a este punto de hermandad, ¿no?

Hay algo común en nuestros pueblos: la defensa de los valores, de la cultura propia, de la lengua, de la libertad. Pueblos que luchan por ser lo que ellos quieren ser y no lo que los demás quieren imponerles. Cuando oyes hablar de que en una época se prohibía hablar el euskera... Eso es algo increíble, impensable. Es una de las peores represiones, una forma terrible de violar derechos humanos, porque así tratan de anular tu propia identidad.

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Fuente: Noticias de Navarra