NO A LA GUERRA, SÍ A LA INDEPENDENCIA

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Miércoles, 24 de noviembre de 2010, a las 20:04:24

Editorial

Gdeim Izik..., se ha convertido en una auténtica victoria para el Pueblo Saharaui, pues ha hecho saltar por los aires, destrozando en mil pedazos y sin solución de continuidad, la engañosa alternativa de la autonomía marroquí.

Parece que el tema de moda, cuando se habla en este momento de la causa saharaui, es la vuelta a la guerra. En muchas de las asociaciones y otras entidades de solidaridad con el Pueblo Saharaui no se deja de hablar de ello. En los medios de información (prensa, radio, televisión y webs) también se comenta, quizá por la aparente ligereza o improvisación con que algún delegado saharaui ha tratado el tema, quizá por las noticias que nos llegan de los Campamentos de Refugiados de Tindouf sobre las distintas manifestaciones, en todas las wilayas, de jóvenes saharauis que, cansados de esperar una solución y desesperados por la larga espera, han decidido comunicarle al Gobierno del Polisario que no están dispuestos a seguir esperando y que quieren ser protagonistas directos de su propia historia.

Es verdad que la patata caliente saharaui la tiene, en principio, la dirección del Polisario, pues es difícil convencer a su gente de que, después de las atrocidades cometidas estos días por Marruecos en el Sáhara Occidental ocupado; después del vergonzoso y siniestro silencio de la comunidad internacional; después del bochornoso intento de dejación de responsabilidades por parte de quien las tiene, como el Gobierno español, a través de las declaraciones de su ministra de Exteriores…, después de todo esto, el Polisario sólo puede proponer el seguir sentándose, como si no hubiera pasado nada, en la misma mesa de negociaciones a la que le invitan a sentarse los mismos que no son capaces ni de condenar los atropellos a los derechos humanos cometidos, de manera permanente, por el régimen colonial y antidemocrático de Marruecos.

Es evidente que hay un antes y un después de Gdeim Izik. Pero no es menos evidente que dicho campamento saharaui de la dignidad y de la justicia, a pesar de su final, o precisamente por su violento y represivo final, se ha convertido en una auténtica victoria para el Pueblo Saharaui, pues ha hecho saltar por los aires, destrozando en mil pedazos y sin solución de continuidad, la engañosa alternativa de la autonomía marroquí. El Campamento de Gdeim Izik, en El Aaiún ocupado, ha marcado el camino hacia la independencia del Pueblo Saharaui.

Seguro que aún saldrán algunas voces de acólitos marroquíes, aquí y allí, intentando defender lo indefendible, pues la monarquía marroquí ha sabido siempre comprar las voluntades de los mercenarios de la palabra o de la pluma, de los estómagos agradecidos y de los correveidiles. Pero la realidad es que la alternativa de la autonomía que ya nació muerta por ilegal, al intentar reconocer una soberanía que Marruecos, ni ha tenido, ni tiene, ni nunca tendrá sobre el Sáhara Occidental, ahora, esta alternativa autonómica, ya está definitivamente enterrada, y curiosamente, lo que son la cosas, se ha convertido en la opción menos “realista” de todas las que se puedan poner encima de la mesa de negociaciones.

El pasado domingo, con gran sorpresa y algo de indignación, se pudo ver en las Noticias de Antena 3 un reportaje realizado en una comunidad autónoma española, en el que, con las intervenciones de una familia de acogida y la presidenta de una asociación de solidaridad con el Pueblo Saharaui, se pedía que los niños saharauis, de los Campamentos de Refugiados de Tindouf, “se vengan a España, mientras no acabe esto”. La decisión de ir, o no ir, a la guerra es exclusivamente del Pueblo Saharaui. La guerra es la más desastrosa de todas las posibilidades. Flaco favor se le hace al Pueblo Saharaui si, desde alguna asociación de solidaridad con él, se le plantea que pueden ir tranquilos a la guerra porque de los niños no se tendrán que preocupar, porque estarán muy bien acogidos aquí en España.

Podría ser entendible que las asociaciones se ofreciesen a acoger, en estos momentos, niños saharauis de los territorios ocupados del Sáhara Occidental, niños que padecen la discriminación en sus escuelas ocupadas por el ejército o la policía de Marruecos, niños que se han quedado sin padres por estar estos escondidos, encarcelados, torturados, muertos o desaparecidos por el brutal sistema represivo marroquí. Es entendible que estas asociaciones trabajen para forzar a nuestro Gobierno a asumir la responsabilidad española en el sufrimiento del Pueblo Saharaui que no quiere admitir, que trabajen para convencer al Presidente Zapatero, a su Gobierno y al partido que lo sustenta de que el camino del servilismo a la monarquía marroquí, además de poco digno, es el camino del desprestigio internacional, de la cobardía, del chantaje, de la mentira y de la sin razón.

Lo que no es entendible es que desde alguna de estas asociaciones se trabaje para allanar el camino hacia una guerra que podría tener unas consecuencias incalculables sobre una población que ha sabido llevar, durante mucho tiempo, con una gran dignidad, la bandera de la no violencia en la lucha por su libertad, todo ello a pesar de las calamidades, de todo tipo, que ha tenido que soportar.

La guerra nunca es la solución, pero si algún día el Pueblo Saharaui, y sólo él, decide que no hay otra salida, será en ese momento y no antes, cuando haya que ofrecerle todo nuestro apoyo para paliar los efectos sobre toda la población civil.

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Fuente: Editorial SáharaLibre.es