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HIPÓCRITAS

Contribución de Luislexis el Miércoles, 08 de diciembre de 2010, a las 20:55:52


Tema: Opinión - Enviado por Luislexis
Opinión

Luis de Carlos Calderón

Varios artículos se han escrito con este título en las últimas décadas, alguno de ellos hizo historia. Por tanto, la forma del presente, en su ritmo o cadencia, no es original pero es idónea para denunciar ciertas actitudes, de los gobernantes de una nación, que están en el pensamiento de todos los lectores, aunque las mismas sean aplicables a diversas naciones. En este contexto, Hipócritas:

Los que se llenan la boca de la palabra democracia y apoyan todas las dictaduras de África, especialmente al absolutismo marroquí.

Los que hablan de los derechos humanos, pero no permiten que algunas naciones respondan por su violaciones continuas, por ejemplo las perpetradas por los gobiernos sucesivos de Marruecos.

Los que firman protocolos, convenciones y tratados sobre prohibiciones y restricciones del empleo de ciertas armas y nunca han condenado su uso, verbigracia, contra el pueblo saharaui.

Los que refrendan convenios contra la tortura e impiden el conocimiento y la denuncia de las que, desde hace décadas, se realizan en las comisarías y cárceles del Estado marroquí. -Los que jactan de ser miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, sin permitir que organismos de la misma puedan realizar la misión que les corresponde al interponer su derecho a veto.

Los que aplauden el derribo del muro de la vergüenza en Berlín, guardando silencio del más grande construido por Marruecos en el Sahara ocupado.

Los que dicen batallar contra el terrorismo pero son encubridores de un terrorismo de Estado en el Norte de África. Los que encarcelan a los terroristas islámicos sin investigar el porqué una mayoría son marroquíes o están en relación con los servicios secretos del sultanato alauita, intentando, por el contrario, convencer a los demás que el peligro está en un pueblo que ha demostrado sus deseos de vivir en paz. Los que saben a ciencia cierta el estado del ejército Marroquí, con fundamentalistas en su seno, pero venden armas a su gobierno.

Los que propugnan la libertad de prensa y, sin embargo, se relacionan con los que la suprimen en sus naciones, como es el caso del autodenominado reino alauita, haciéndose eco, para más inri, de lo que la manipulada prensa oficial publica en aquellas. No es de extrañar que, según de que nación, los periodistas tienen las puertas abiertas o cerradas.

Los que se presentan como los fautores de la libertad de pensamiento, siempre y cuando no desfavorezca a sus sátrapas protegidos en naciones francófonas.

Los que se llaman a sí mismos defensores de la libertad religiosa excepto cuando los cristianos perseguidos lo son en naciones aliadas cuál es el caso de la martirizada por Mohamed VI, jefe de “sus creyentes”.

Los que afirman en sus naciones la igualdad de la mujer ante la ley y ríen las gracias a los que mantienen leyes medievales, sin reconocer que la cultura saharaui es la más respetuosa en este terreno.

Los que dicen trabajar por un comercio internacional limpio y, al tiempo, se aprovechan del expolio de las riquezas que corresponden al pueblo saharaui.

Los que persiguen el tráfico de drogas apoyando, paradójicamente, a uno de sus productores.

Los que atacan en sus discursos a la corrupción de determinados países y fomentan al Estado más corrupto dominado por el Majzen.

Los que proclaman por el derecho de las naciones a su independencia, pero son cómplices en impedir la realización de un referéndum en el Sahara.

Los que reconocen nuevos estados independientes, pero presionan para que las RASD no sea reconocida por más naciones o por la ONU.

Los que ponen el grito en el cielo por una pequeña incursión de una nación en otra o por la simple injerencia en lo que se consideran asuntos internos, pero contemplan con simpatía como las autoridades alauitas se jactan de la invasión del Sahara en 1976 y 1979, o de las amenazas de repetir la historia con Ceuta y Melilla.

Los que utilizan toda clase de presiones, legítimas o no, para que se cumplan por naciones desobedientes, impidiendo que Marruecos sea presionado mínimamente, con sanciones diversas, para que colabore en el cumplimiento de las resoluciones de la ONU sobre el Sahara Occidental.

Los que exigen respetos a la minorías pero argumentan que medio millón de saharauis son muy pocos para respetar su derecho a vivir libremente en su tierra.

Los que dan la voz de alerta por la expulsión de sus tierras de poblaciones pero no se indignan de que la mitad de un pueblo viva en un exilio sólo dorado por el sol del desierto.

Los que se sientan en la ONU reconociendo que existen territorios no autónomos pero ellos mantienen ocupados algunos o no manifiestan ninguna contrariedad porque sus amigos los tengan.

Los que se echan las manos a la cabeza si algún gobierno desprecia a la ONU y refrenda a aquella que ha despreciado decenas de resoluciones del citado organismo en orden a respetar el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.

Los que discursean en la UNESCO a favor de la conservación de las culturas, pero no hacen nada, frente a la colonización marroquí, para preservar los pocos monumentos que quedan de la historia saharaui e impiden la conservación de sus costumbres e idiomas.

Hipócritas porque no hacen lo que dicen, porque usan dos medidas, porque, en definitiva, realizan lo que critican y no lo que alaban. La hipocresía en política internacional pone por encima el interés sobre la verdad y la justicia, no siendo de extrañar que los poderosos y ricos o los que pretender aparecer como tales sean los más hipócritas, creyendo que amparar la maldad les proporciona beneficios suculentos.

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