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Un par de años antes de Minattu Haidar

Enviado el Miércoles, 30 de diciembre de 2009, a las 18:55:19
Tema: Opinión - Enviado por prada
Opinión

Fuente: Revista Tara

Grupo Interuniversitario de Opinión (*)

Nadie le puede pedir al Gobierno de España que, al menos, hubiese disparado dos disparos certeros por la nieta de Ahmed Haidar, pues sería pedirle peras al olmo, pero sí se le puede exigir que defienda su justa causa, la causa del pueblo saharaui, levantando bien alta la cabeza y, si no es mucho pedir, la voz

Casi todo el mundo está de acuerdo en que para la buena salud del presente es bueno, e incluso aconsejable, echar de vez en cuando una ojeada al pasado, a la historia. Y la situación de la luchadora Minattu Haidar no es una excepción.

En el año 1668, el Mulay El Rachid ocupa Marrakech y tras matar al jefe tribal de la zona, sacó el cadáver de su padre de su tumba y disfrutó viéndolo consumirse en el fuego. Después, fue a la región de Taza y persiguió y mató a sus propios sobrinos. Más tarde, continuó su sangrienta campaña por las tierras del Sus, donde mató a más de 1500 nativos; por las tierras costeras, donde asesinó a más de 4000 y en Ilygh, capital de los Shemlaliyin, el balance fue de más de 2000 víctimas.

Su sucesor, Mulay Ismail, fue todavía más sanguinario, pues tras aplastar a las tribus Sanhaya de la región de Tadla, decapitó a 700 de ellos y envió sus cabezas a la ciudad de Fez donde fueron expuestas públicamente. Sobre los muros de la misma ciudad hizo colgar 20 cabezas de sendos opositores de Tetuán tras asesinarles fríamente en sus propias mazmorras. En 1677, se enfadó con su visir Abu Zaid Abdulrrahman y le disparó a bocajarro. Luego, ordenó que su cadáver fuera arrastrado por un caballo por las ciudades de Fez y Meknés. Al acabar el recorrido, sólo quedaban de él algunos jirones que fueron arrojados a la basura. Pero su record lo alcanzaría en 1691 con las tribus de Fazzaz que, tras derrotarlas, decapitó a más de 12.000 de sus miembros. A su muerte, en 1726, en sus mazmorras había 25.000 opositores y más de 30.000 presos comunes.

Ésta es la historia y la tónica de Marruecos hasta 1912, cuando Francia “no tiene más remedio” que intervenir y forzar la firma del Tratado de Fez gracias al cual se estableció el Protectorado de Francia sobre Marruecos. Empieza la domesticación a sangre y fuego de las tribus y regiones para configurar un estado que garantice los intereses galos en la zona. En 1956 nace la criatura y es bautizada bajo el nombre de Reino de Marruecos. Pero sólo dos años después, se vuelve a las andadas sangrientas de siempre: el príncipe heredero y padre del actual rey, que reinaría con el nombre de Hassan II, ataca la región norte, el indomable Rif, dirigiendo personalmente el ataque realizado con napalm y causando un numero de víctimas civiles que hasta hoy en día nadie osa investigar. Se cree que fueron más de 25.000. Ésta es la verdad histórica de los antecesores del actual rey de Marruecos, el rey que tiene por rehén al Sahara Occidental, el rey que ha expulsado a Minattu Haidar con la colaboración necesaria de las autoridades españolas.

Desde finales del siglo XVIII, la familia saharaui de los Beiruk controla el destino de toda la zona situada entre Cabo Juby y Uad Nun. De hecho, a lo largo del siglo XIX, su espacio de control fue denominado por algunos el Estado de los Beiruk y llegó a firmar acuerdos con varios países europeos, como Inglaterra, España y Francia, e incluso con los sultanes de Marruecos. Tras la intervención francesa de 1912, la hija de uno de los mandatarios Beiruk se casa con Ahmed Mohamed, a quien las autoridades españolas de Villa Bens nombran Caid Assuk, autoridad civil entre los nativos saharauis de Tarfaya, en 1928. Dos años antes, habían nombrado a Brahim Uld Abdalahe, de la misma tribu que Ahmed, como Caid Mia, comandante militar de la unidad formada por cien nativos dependiente del Ejército de España. Los jefes militares saharauis recibían una paga extra mensual que les fue retirada en 1930.

Por esta razón, y gracias a la oportuna intervención de los omnipresentes agentes marroquíes, el Caid Brahim logra convencer a gran parte de la tribu para que se uniese a él y atacar a la guarnición española destacada en Tarfaya. Junto a las fuerzas españolas, únicamente quedaron los familiares de Ahmed. El día del ataque no tardó en llegar, sin embargo, Ahmed estaba dispuesto a ir hasta el final en defensa de los acuerdos firmados por su tribu y España. En los primeros minutos del asalto, Ahmed disparó dos veces: cayeron dos de los cabecillas, Hassenna Duehi y Uld Abaichiri, que estaban ilesos pero no sus caballos mortalmente heridos. Los sublevados entendieron el mensaje de Ahmed y se batieron en retirada. Los dos disparos certeros de Ahmed salvaron la continuidad de España en la zona. Un cuarto de siglo después, el hijo de Ahmed, Buchar, es miembro de la Asamblea General del Sahara, institución creada por España para gestionar los asuntos locales y que, se supone, representaba la voluntad de los saharauis.

Cuando la ONU presiona a Franco por la cuestión del Sahara Español, se intenta que los miembros de dicha Asamblea envíen un mensaje a Naciones Unidas en el que manifiesten su voluntad de permanecer unidos a España. Buchar es de los primeros que no acepta representar la farsa y se retira de la Asamblea. Nace el movimiento nacionalista saharaui liderado por Bassiri y su adjunto Buchar. Tras la ejecución de Bassiri por España, su adjunto, Buchar, es encarcelado y alejado de su familia al igual que muchos otros saharauis nacionalistas. Veinte años más tarde, Minattu Haidar es liberada del infierno de las cárceles marroquíes donde estuvo desaparecida durante cuatro años. Aunque su lugar de residencia actual es El Aaiún, ella es oriunda de Tan Tan, localidad de la región septentrional del Sáhara Occidental denominada por los españoles Villa Bens y entregada a Marruecos como pago por su traición a los saharauis sublevados en 1958. Los traicionados querían independizarse al igual que lo habían hecho, dos años antes, sus hermanos marroquíes. El padre de Minattu nunca fue militar aunque sí murió aplastado en su coche por un camión militar marroquí. Casualmente, el camión militar le atropelló por detrás, es decir, le estaba siguiendo, y en una carretera muy poco transitada en aquellos años de mediados de los setenta.

En la actualidad, diciembre de 2009, Minattu Haidar ha estado 32 días en huelga de hambre al ser retenida contra su voluntad por las autoridades españolas en el aeropuerto de Lanzarote. Anteriormente había sido expulsada de su tierra por las autoridades marroquíes, autoridades herederas de los sanguinarios Mulay Rachid, Mulay Ismail y Hassan II. En los dos casos, ha habido una flagrante violación del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, sin embargo, si tenemos en cuenta que para la ONU el Sáhara Occidental es un Territorio No Autónomo pendiente de un proceso de autodeterminación y cuya potencia administradora de iure es España, la gravedad del asunto hace intolerable la violación que hubo de los derechos de Minattu por parte del Gobierno español.

Si además le añadimos que aquel saharaui de Tarfaya que defendió los intereses de España en 1930, llamado Ahmed, se apellidaba Haidar y era nada menos que el abuelo de Minattu, uno siente vergüenza ajena ante la cobardía ovejuna mostrada por las autoridades españolas actuales. Aquel señor se enfrentó a su tribu por respeto a la justicia y defendió a España en cumplimiento de los acuerdos vigentes. Minattu, su nieta, por su respeto a la legalidad internacional y su intolerancia ante la violación de sus derechos y los de todos los saharauis ha sido secuestrada, precisamente, por las autoridades que en su día defendió su abuelo.

Nadie le puede pedir al Gobierno de España que, al menos, hubiese disparado dos disparos certeros por la nieta de Ahmed Haidar, pues sería pedirle peras al olmo, pero sí se le puede exigir que defienda su justa causa, la causa del pueblo saharaui, levantando bien alta la cabeza y, si no es mucho pedir, la voz.

(*) El Grupo Interuniversitario de Opinión lo conforman:

Manuel de Paz Sánchez (ULL)
Carlos Ruiz Miguel (USC)
Sergio Ramírez Galindo (ULPGC)
Agustín Millares Cantero (ULPGC)
Larosi Haidar (UGR)

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