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EL SAHARA OCCIDENTAL: UN NUEVO GUANTÁNAMO EN ÁFRICA

Enviado el Lunes, 18 de junio de 2007, a las 18:30:26
Tema: Opinión - Enviado por webmaster10
OpiniónNo, no es una base naval. El Sahara Occidental es un inmenso territorio, como la mitad de España de grande, que con su población y recursos naturales puede convertirse en un nuevo Guantánamo en África. Es decir, todo un pueblo privado de sus más elementales derechos.
España, la potencia administradora del territorio según la ONU, en modo alguno es ajena al conflicto. Y si pésima ha sido la gestión del último gobierno franquista de Arias Navarro, peor está siendo la contribución del gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.Desde el mismo momento de su acceso al poder, el PSOE, ha tomado la decisión de enterrar la legalidad internacional en el Sahara Occidental, abandonando a los saharauis y uniendo, en su contra, a todas las demás fuerzas políticas, los sindicatos, los artistas e intelectuales y el sentir unánime de la opinión pública española. Incluso los inmigrantes saharauis en España, aún contrariando ciertos consejos, han salido a manifestarse ante la sede central en Ferraz.
El mismo Ejecutivo socialista que se prodiga en promover, allende los mares, la llamada Alianza de Civilizaciones, ha colocado a España en una Alianza de Barbaries, a escasas millas de las Islas Canarias. Y en lugar de aprovechar el peso de la octava potencia mundial para exigir el respeto a la legalidad internacional en el Sahara Occidental, ha preferido alabar el plan marroquí de la autonomía, en abierta violación de las más elementales normas tanto legales como morales.
En el plano diplomático, el Ejecutivo socialista ha mostrado una inequívoca voluntad de favorecer a Marruecos mediante el respaldo total de sus posturas en los foros internacionales, ya sea el respaldo a un plan de autonomía que desconoce, o el respaldo a la inclusión de las aguas saharauis en el acuerdo pesquero. En el plano interno, el Ejecutivo socialista, juega al despiste para no exponer, ante la opinión pública, la vistosidad de su soledad parlamentaria respecto del conflicto. Mientras, en la calle, escenifica la Ley de Murphy para el liderazgo, colocando a sus representantes en las cabeceras de ciertas manifestaciones pro causa saharaui.
Este cambio de la posición tradicional de España ha venido acompañado por una campaña de intoxicación informativa, a cargo de ciertos personajes asiduos de la embajada marroquí en Madrid, que aprovechando el eco de cierto medios de comunicación afines al Gobierno, pretende apaciguar los ánimos de los simpatizantes de la Causa Saharaui.
Y contando con los impagables esfuerzos del Ejecutivo socialista, Marruecos está a punto de consumar un brutal atentado a la legalidad internacional en el Sahara Occidental, mediante la creación de una entidad que reúne lo peor del Apartheid y la base de Guantánamo juntos. Es decir, la anexión, sin título alguno, de un territorio ajeno, la represión desmedida de sus habitantes y el cierre, a cal y canto, de sus fronteras para impedir el acceso de los observadores internacionales.
En este sentido, resulta curioso que las mismas voces que criticaban a Aznar por ser demasiado arrogante con Marruecos coincidan, ahora, en que Zapatero está siendo demasiado condescendiente con Marruecos. Y si el vicio de la arrogancia no conduce a buenos resultados, tampoco se sabe qué ventajas puede sacar España del hinchamiento artificial de un Estado territorialmente fagocitario.
Se mire como se mire, el Conflicto del Sahara Occidental es un asunto de estricta legalidad internacional. De ahí que carezca de toda lógica la afirmación de Bernandino León al alegar, en sede parlamentaria, que “a España no le corresponde decir cuál es la solución”. Si la responsabilidad histórica, moral y política de España en este conflicto deriva del hecho de que estamos ante un proceso de descolonización no concluso, cómo puede, la potencia administradora, a mitad de camino, renunciar a la exigencia de la aplicación de la legalidad internacional. Los saharuis, al fin y al cabo, lo único que queremos de España es que se mantenga firme en la defensa de un referéndum de autodeterminación que nos permita expresarnos sobre nuestro futuro. Pero, en contra de lo que podría indicar la tan cacareada legalidad internacional en Irak, el desplante a la bandera americana en el desfile militar y el discurso pronunciado en Túnez, esta vez todo indica que Zapatero ha decidido colaborar en la creación de un nuevo Guantánamo en la antigua posesión española del Sahara Occidental.

Huneifa ibnu Abi Rabiaa 16/06/2007 (ibnuabirabiaa@yahoo.es)

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